Tuesday, October 03, 2006

Entrevista a Alejandr Malowicki - Yoli Chacón

Cinéfilos

Seguidamente reproducimos la interesante entrevista realizada por nuestra amiga Yoli Chacón al cineasta argentino Alejandro Malowicki sobre el tema TV. Buen provecho (aprendizaje).

(Cortesía de Yoli y Anders)

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Alejandro Malowicki, realizador y pedagogo argentino de dilatada trayectoria, estuvo recientemente en Caracas invitado por el Laboratorio del Cine del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía CNAC para dictar un fructífero taller denominado Producción y Realización de programas para niños y jóvenes. La experiencia duró tres semanas en las que se lograron objetivos concretos, como el desarrollar propuestas audiovisuales con miras a ser presentadas por sus creadores, en cualquier productora de cine o televisión.

Pregunta: ¿Cuáles son esas nuevas pantallas que los realizadores de la imagen tienen que emprender?

Alejandro Malowicki: Las nuevas pantallas, son la Internet, las pantallas de celulares, y los soportes de los juegos de videos los cuales emiten contenidos con una complejidad a la que evidentemente el jugador niño(a), tiene posibilidad de acceder, y en la cual tiene oportunidad de desplegar muchas habilidades, que tienen que ver con el desarrollo de la inteligencia, de la motricidad, pero que también tienen un riesgo inherente por estar contenidas allí, historias con múltiples contenidos. Entonces, cómo es que nosotros no estamos trabajando con contenidos propios. Porque esas pantallas existen, y tienen una mayor incidencia, tenemos que plantearnos como realizadores trabajar temáticas para esos nuevos escenarios y también lograr que las compañías extranjeras localizadas en nuestros países, se interesen en nuestras propuestas. En ese sentido, no hay que desechar el aprovechamiento de esas pantallas de forma diferente; los celulares, van a ser pantallas más complejizadas que van a tener a su vez varias funciones. En la actualidad ya se están produciendo películas especializadas para las pantallas de estos aparatos, también telenovelas que han sido diseñadas para ser transmitidas por esos nuevos medios y a los que los niños tienen acceso; entonces hay que empezar por idear un material audiovisual que esté en función de su propia cultura, y que a su vez, los niños y niñas puedan gozar. Esto es fundamental en la medida en que se genere una respuesta inmediata a las quejas que muchas veces sin razón, se desprenden de una situación que no estamos percibiendo con objetividad desde el punto de vista de las carencias, que vienen dadas por el déficit en la producción de material audiovisual para esas pantallas.

Por otro lado, la computadora paulatinamente va a convertirse en la pantalla única porque va a contener el televisor, el juego y todo. Entonces hay que también pensar, que a medida que la computadora va conteniendo otros medios de comunicación, ese nuevo medio también necesitará contenidos acordes a ese nuevo formato. Es un mundo muchísimo más amplio el que estamos dejando, y en el que sin duda está involucrado el cine. Tecnológicamente hablando los Estados Unidos -el mega productor y exportador de su industria del entretenimiento- ya está bombardeando un nuevo mercado cautivo con grandes superproducciones destinadas al home video, y al dvd theater, que están llenando las pantallas que antes ocupaba el cine. En nuestros países algo similar pero con más lentitud, está pasando; el espectador está trasladando su deseo audiovisual a su pantalla doméstica, porque además el hogar va adquiriendo mayor tecnología; entonces hay medios como el cine que van a perder la potencia que tenía, para ser ganada por los nuevos medios en los cuales no podemos dejar de pensar de manera inmediata. Pues es ahora que está sucediendo, ¿cuántos de los que somos responsables de producir medios audiovisuales realmente estamos contemplando ese panorama? Creo que muy pocos, no hacerlo es estar muy atrasados.

Pregunta: ¿Cómo quedan los niños y niñas latinoamericanos?

A.M.: El niño latinoamericano que accede a estos nuevos medios, ya viene colonizado. Lo único que está viendo prácticamente desde que nace, es cine norteamericano, tanto en la televisión como en el cine. Por ningún lado está viendo cine latinoamericano para niños. Este estado de cosas no le va a hacer más daño del que ya trae.

Nuestra tarea es mucho mayor que hace 10 años atrás cuando sólo teníamos que ocuparnos del cine y de la televisión; ahora a eso se le agregan los celulares, el internet, y las computadoras. Tenemos muchos más problemas, y como Latinoamérica abandonó a los niños en el medio audiovisual en los últimos diez años, resulta imperioso retomar las obligaciones de atacar esos frentes, en los que el éxito no está asegurado, pero no por eso la tarea deja de ser más que urgente. Nuestros niños y niñas latinoamericanos que no son todos los de la clase media alta, sino de las clases medias, y de los estratos humildes, que tienen una transculturización diferente y una vivencia de su tierra distinta –por más que hayan sido penetrados por esas culturas foráneas –; están muy bien defendidos porque el medio latinoamericano es muy fuerte, por eso no todo está perdido. Nuestros niños humildes, de las barriadas, de las clases medias y bajas, están más defendidos, porque son más permeables; esto hace mucho más crucial la labor que no asumieron los estados durante muchos años: la de incentivar la expresión cultural audiovisual en los medios de comunicación masiva.

Existen excepciones, Venezuela por ejemplo, pero son pocos los países que han tomado como una bandera los medios audiovisuales como un elemento fundamental en la política cultural. Brasil tal vez va en ese camino, Chile también, Argentina está muy lejos, Cuba siempre lo ha tenido muy en cuenta; pero como vemos, eso no es consciente en los estados de la mayoría de nuestros países, y lo que es más grave aún, tampoco es consciente en los profesionales del audiovisual.

Si los profesionales presionáramos al estado haciéndole entender esa importancia, habría más respuestas; no se puede esperar todo de allí, hay que empujar para lograr. Es por eso que hay que hacer docencia, y discutir con el estado para convencerlo de la importancia que este tema tiene para el futuro inmediato de un país. Un niño que ahora tiene dos años de edad, dentro de veinte, tendrá veintidós, entonces no estamos hablando de un futuro de cien años, sino del presente; porque hablar de un niño de dos años es hablar del presente. Hay que proponerse que ese niño, niña y joven tenga conciencia de la diversidad cultural que lo rodea, de su territorio y de su nacionalidad, ¿y cómo? a través de la educación audiovisual pero sin dejar de pensar en los chicos a través de lo que tienen, y no de lo no que tienen.

LA TELEVISIÓN TAMBIÉN ES UN JUGUETE

A.M.: Un juguete tiene que tener la condición de entretener a un niño o niña; además de entretenerlo(a), lo hace reflexionar. ¿Qué tiene que tener la televisión para que alguien se quede mirando en la pantalla el desarrollo de un programa? Tiene que entretener, allí hay una coincidencia con el juguete. La televisión como medio de comunicación tiene que entretener al espectador, el entretenimiento así como el juguete entra en el mundo lúdico, o sea ¿cuándo un niño ve televisión? Cuando quiere entretenerse.

En el momento que deja un juguete lo hace para ocuparse con otra cosa que cumpla la misma función. Frente al televisor se comporta de manera parecida, se queda allí, entretenido pensando, y mirando lo que está pasando. Por eso entra en el mundo lúdico, porque aparte de que se entretiene, también está pensando, con las imágenes y con el texto; lo que le permite reflexionar mal o bien. Es decir, que está cumpliendo el mismo rol –en el niño no en el adulto– , que el juguete; y uno como creador también tiene que asumir ese rol.

Pregunta: ¿Y qué hace uno como creador cuando está haciendo un programa para ese niño o niña?

Estás compartiendo con él, pensando con él, exactamente lo que se hace cuando estás jugando, la diferencia es que el intermediario es un aparato de televisión. Cuando juegas con un niño tú también te diviertes, de igual manera cuando elaboras un programa para ellos, cuando uno está haciéndole el juguete, uno se está divirtiendo, uno se está preparando para jugar con él o ella. La diferencia es que el instrumento es un aparato de televisión que viene a ocupar el lugar del juguete; en ese sentido si uno se divierte, el niño también y viceversa.

En fin, cuando uno le está haciendo el juego, uno está divirtiéndose. El televisor ocupa el lugar del juguete, y uno no está pero está. Está en el juego que yo hice para él o ella. En el momento de la construcción de la obra, se tiene que plantear esa premisa. Si un autor se pusiera por ejemplo, en el lugar de un titiritero y empezara a jugar con la obra como si fuera un espectáculo de títeres, estaría cerca de hacer muy feliz a un niño.

LA EXPERIENCIA DEL TALLER EN VENEZUELA

A.M.: El valor de la docencia radica en entusiasmar a los alumnos a partir de conceptos que tienen que ver con la creación para trasladarlos a ese lugar y entusiasmarlos en el ejercicio de su papel como agentes multiplicadores. Hacerles ver que se pueden entretener, y que se pueden divertir ellos también. Son cosas que no se leen en un libro, necesitas que alguien te lo haga vivir. Esta experiencia me sirvió muchísimo, porque también me hizo trabajar muchísimo. Aprendí mucho por lo activo del taller, puesto que me generaba preguntas que después me hacían pensar, me hacían llegar a reflexiones que me tomaban por sorpresa en el instante inesperado en que se sucedían y que yo trataba de memorizar, y de reconstruir en las noches en la soledad del hotel. Este taller fue un de las experiencias docentes que más viví intensamente. Fue un constante hallazgo de cosas y de pensamientos que estaban adentro de mí, pero que no las había concientizado. El grupo estaba muy incentivado, entonces fue un enriquecimiento mutuo y eso no pasa muy seguido. La hermosa vivencia de encontrar unos alumnos incentivados y preocupados, en combinación con un docente que valoriza esa condición, que trata de estar al nivel del interés de los alumnos, hace trascendente una experiencia que se engrandece más aun, cuando los participantes asumen también el rol de la docencia como agentes multiplicadores, no sólo como productores y realizadores.

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